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Hoy 25 de febrero celebramos ...

"La palabra del Señor permanece para siempre. Y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos" (1 P 1,25: cf. Is 40,8). Esta frase de la Primera carta de san Pedro, que retoma las palabras del profeta Isaías y con las que comienza Benedicto XVI la exhortación apostólica "Verbum Domini", nos pone frente al misterio de Dios que se comunica a sí mismo mediante el don de su palabra. Esta palabra, que permanece para siempre, ha entrado en el tiempo. Es la buena noticia. Éste es el anuncio que, a través de los siglos, llega hasta nosotros
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HOY 25 DE FEBRERO ... CELEBRAMOS EL SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA
 
En este domingo se nos anticipa el misterio de Cristo resucitado y glorificado a la derecha del Padre. Así ocurrió en el misterio de la transfiguración que nos presenta el Ev.: «Por la cruz, a la luz». Dios entregó a su Hijo a la muerte por nosotros (cf. 2 lect.); pero la Pasión es el camino de la resurrección (Pf.). Así hemos de vivir el misterio de la cruz siempre, y de modo especial en estos días de Cuaresma, llenos de esperanza en que un día también resucitaremos. Al participar en la eucaristía del cuerpo glorioso de Cristo, nos hacemos partícipes ya de los bienes eternos del cielo (cf. oración después de la comunión).
 
También hoy el Martirologio Romano recuerda al Beato Ciriaco María Sancha, considerado uno de los referentes en la historia episcopal española del siglo XIX y quién pese a su alta posición fue siempre fecundo en el amor y servicio a sus hermanos, especialmente a los más pobres y necesitados. Nacido en la burgalesa localidad de Quintana del Pidio en 1833, en una familia humilde y cristiana, tenía 10 años cuando quedó huérfano de madre; desde pequeño acompañó a su padre en los duros trabajos del campo, con lo cual experimentó en carne propia el dolor humano. Muy joven ingresó en el seminario ayudado por el párroco de su pueblo; a los 24 años fue ordenado sacerdote. Pocos años después viajó a Cuba como secretario del Arzobispo de Santiago, don Primo Calvo Lope, donde viendo la situación de extrema pobreza y abandono, fundaría la Congregación de las "Hermanas de los Pobres Inválidos y Niños Pobres". Por su fidelidad a la Iglesia, sería encarcelado estuvo 10 meses prisionero en las cárceles públicas de Cuba dedicándose durante ese tiempo a evangelizar a los presos. Regresó a España en 1876, siendo nombrado Obispo Auxiliar de Toledo con sede en Madrid y posteriormente, en 1882, Obispo de Ávila, siendo trasladado a la sede madrileña tras el asesinato de Monseñor Martínez Izquierdo. En 1892 fue nombrado Arzobispo de Valencia y elevado por León XIII a Cardenal. Su trayectoria eclesial continuaría en 1898 al ser nombrado Arzobispo Primado de Toledo, que llevaba aparejado el nombramiento de Patriarca de las Indias. Hasta su muerte en tal día como hoy 1909 fundaría numerosos movimientos eclesiales como la Primera Trapa Femenina e institutos religiosos como las Trinitarias, las Religiosas de María Inmaculada o las Damas Catequistas así como promovería la organización de encuentros como el Congreso Católico (cuya segunda edición tuvo lugar en Zaragoza), el Congreso Eucarístico Nacional o el Consejo Nacional de las Corporaciones Católico-Obreras. El 18 de octubre de 2009 sería beatificado en la Catedral de Toledo por el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el Cardenal Ángelo Amato.

Primera Lectura: Lectura del libro del Génesis (22,1-2.9-13.15-18)
 
En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: «¡Abrahán!»
Él respondió: «Aquí me tienes.»
Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré.»
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña.
Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo «¡Abrahán, Abrahán!»
Él contestó: «Aquí me tienes.»
El ángel le ordenó: «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.».

Salmo responsorial Sal 115,10.15.16-17.18-19
R/. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R/.

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.


Segunda Lectura: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,31b-34).
 
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?.
 
Evangelio: Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,2-10)
 
En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».


Meditación del Evangelio
 
Es el cumplimiento de la revelación; por esto a su lado aparecen transfigurados Moisés y Elías, que representan la Ley de los profetas, significando que todo termina y comienza en Jesús, en su pasión y su gloria.

La voz de orden para los discípulos y para nosotros es esta: 'Escuchadlo'. Escuchen a Jesús. Es él el Salvador: seguidlo. Escuchar a Cristo, de hecho comporta asumir la lógica de su ministerio pascual, ponerse en camino con él, para hacer de la propia existencia un don de amor a los otros, en dócil obediencia con la voluntad de Dios, con una actitud de separación de las cosas mundanas y de libertad interior. Es necesario, en otras palabras, estar prontos a 'perder la propia vida', donándola para que todos los hombres sean salvados, y para que nos reencontremos en la felicidad eterna.

El camino de Jesús siempre nos lleva a la felicidad. No nos olvidemos: el camino de Jesús siempre nos lleva a la felicidad, habrá en medio una cruz o las pruebas, pero al final nos lleva siempre a la felicidad. Jesús no nos engaña. Nos prometió la felicidad y nos la dará si seguimos su camino.  (S.S. Francisco, Ángelus 1 de marzo de 2015).
 

Licencia Creative Commons El texto "Hoy 25 de febrero celebramos..." creado para www.jesusdelahumillacion.com, está basado en textos del "Calendario Litúrgico-Pastoral" editado por la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española.

Imagen principal: Retrato del beato Ciriaco María Sancha cuando ocupaba la sede episcopal de Valencia (fotogradía de http://www.archivalencia.org).