
"La palabra del Señor permanece para siempre. Y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos" (1 P 1,25: cf. Is 40,8). Esta frase de la Primera carta de san Pedro, que retoma las palabras del profeta Isaías y con las que comienza Benedicto XVI la exhortación apostólica "Verbum Domini", nos pone frente al misterio de Dios que se comunica a sí mismo mediante el don de su palabra. Esta palabra, que permanece para siempre, ha entrado en el tiempo. Es la buena noticia. Éste es el anuncio que, a través de los siglos, llega hasta nosotros.
HOY 1 DE ENERO CELEBRAMOS ... LA SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS
Hoy 1 de enero la Iglesia celebra la “Solemnidad de santa María, Madre de Dios”, en la Octava de la Natividad del Señor y en el día de su Circuncisión. Los Padres del Concilio de Éfeso la aclamaron como Theotokos, porque en ella la Palabra se hizo carne, y acampó entre los hombres el Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo nombre está por encima de todo nombre (elog. del Martirologio Romano).
Decía Pablo VI en su "Marialis Cultus" que esta renovada solemnidad de la Maternidad de María, que sustituyó en el calendario litúrgico a la fiesta de la "Circuncisión del Señor", queda "fijada en el día primero de enero, según la antigua sugerencia de la Liturgia de Roma, y está destinada a celebrar la parte que tuvo María en el misterio de la salvación y a exaltar la singular dignidad de que goza la Madre Santa, por la cual merecimos recibir al Autor de la vida; y es así mismo, ocasión propicia para renovar la adoración al recién nacido Príncipe de la paz, para escuchar de nuevo el jubiloso anuncio angélico (cf. Lc 2, 14), para implorar de Dios, por mediación de la Reina de la paz, el don supremo de la paz". Motivo, éste último, por el que la Iglesia instituyó también para este día la "Jornada mundial de la Paz".
En la liturgia de este día primero del año celebramos la Octava de la Natividad del Señor (a los ochos días circuncidaron al Niño y le pusieron por nombre Jesús, que significa Dios es Salvación) con la solemnidad de la maternidad divina de la Virgen María. De ella nación el enviado por Dios, el Hijo (cf. 2 Lect.), la segunda Persona de la Santísima Trinidad, hecho hombre, por lo que puede ser proclamada con toda propiedad como Madre de Dios y Madre de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo (cf. oración después de la comunión). La primera lectura y el salmo responsorial hacen referencia a la bendición de Dios sobre su pueblo que deseamos en este comienzo de un nuevo año.
Finalmente, hoy también se celebra la jornada mundial y pontificia por la Paz, que en esta ocasión (la 50 que se celebra) lleva por título «La no violencia: un estilo de política para la paz».
Primera Lectura: Lectura del Libro de los Números 6, 22-27
El Señor habló a Moisés:
Di a Aarón y a sus hijos:
Esta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:
El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz.
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré.
Salmo Responsorial: 66, 2-3. 5. 6 y 8
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
En la liturgia de este día primero del año celebramos la Octava de la Natividad del Señor (a los ochos días circuncidaron al Niño y le pusieron por nombre Jesús, que significa Dios es Salvación) con la solemnidad de la maternidad divina de la Virgen María. De ella nación el enviado por Dios, el Hijo (cf. 2 Lect.), la segunda Persona de la Santísima Trinidad, hecho hombre, por lo que puede ser proclamada con toda propiedad como Madre de Dios y Madre de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo (cf. oración después de la comunión). La primera lectura y el salmo responsorial hacen referencia a la bendición de Dios sobre su pueblo que deseamos en este comienzo de un nuevo año.
Finalmente, hoy también se celebra la jornada mundial y pontificia por la Paz, que en esta ocasión (la 50 que se celebra) lleva por título «La no violencia: un estilo de política para la paz».
Primera Lectura: Lectura del Libro de los Números 6, 22-27
El Señor habló a Moisés:
Di a Aarón y a sus hijos:
Esta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:
El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz.
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré.
Salmo Responsorial: 66, 2-3. 5. 6 y 8
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros: conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.
R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud, y gobiernas las naciones de la tierra.
R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe.
R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Segunda Lectura: Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas 4, 4-7
Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama:
¡Abbá! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Evangelio: Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
R/. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Segunda Lectura: Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas 4, 4-7
Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama:
¡Abbá! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Evangelio: Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Reflexión del Evangelio del Santo Padre Emérito Benedicto XVI
Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Reflexión del Evangelio del Santo Padre Emérito Benedicto XVI
El Evangelio según san Lucas narra que los pastores de Belén, tras haber recibido del ángel el anuncio del nacimiento del Mesías, "fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre". Ante los primeros testigos oculares del nacimiento de Jesús se presentó, por tanto, la escena de una familia: madre, padre e hijo recién nacido.
Por esto la Liturgia nos hace celebrar, en el primer domingo después de Navidad, la fiesta de la santa Familia [...] Nos invita a contemplar este "icono" en el que el pequeño Jesús aparece en el centro del afecto y de la solicitud de sus padres. En la pobre gruta de Belén - escriben los Padres de la Iglesia - resplandece una luz vivísima, reflejo del misterio profundo que envuelve a ese Niño, y que María y José guardan en sus corazones y dejan transparentar en sus miradas, en los gestos, sobre todo en sus silencios. Ellos, de hecho, conservan en lo más íntimo las palabras del anuncio del ángel a María: "Aquel que nacerá será llamado Hijo de Dios"[...] ¡Qué importante es, entonces, que cada niño, al venir al mundo, sea acogido por el calor de una familia! No importan las comodidades exteriores: Jesús nació en un establo y como primera cuna tuvo un pesebre, pero el amor de María y de José le hizo sentir la ternura y la belleza de ser amado. De esto necesitan los niños: del amor del padre y de la madre. Esto es lo que les da seguridad y lo que, al crecer, permite el descubrimiento del sentido de la vida.
El texto "Hoy 1 de enero celebramos..." para www.jesusdelahumillacion.org, está basado en textos del "Calendario Litúrgico-Pastoral" editado por la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española.
Imagen principal: "Virgen con el Niño" obra de Francisco de Goya. Colección privada expuesta en "Goya y Zaragoza (1746-1775). Sus raíces aragonesas".
