EXPOSICIÓN DE LA UNIDAD 4

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La sociedad donde vivimos es una sociedad de la información, caracterizada por una clara densificación visual. El hombre, siendo un ser a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe las realidades espirituales a través de signos y de símbolos materiales. Como ser social, el hombre necesita signos y símbolos para comunicarse con los demás, mediante el lenguaje, gestos y acciones. Pero, ¿qué son los signos y qué los símbolos? ¿son lo mismo? ¿quién los crea y para qué sirven?.

Por unos instantes vamos a volver a la clase de Lengua en primaria o en la E.G.B (para los menos jóvenes).

El signo es todo aquello que “está en lugar” de otra cosa, sustituyéndola para referirse a ella, pero no es unidad simple, sino la unión de dos partes: su forma convencional y percibida por los sentidos (el significante) y aquello que designa o a lo que se refiere (el significado).

Y hay signos naturales y signos convencionales:

Los signos naturales. llevan su significado en lo que son y pueden presagiar (las nubes blancas son señal de que no lloverá), ser huella o indicio de algo (como el humo que es indicio del fuego o el rayo indicio de tormenta) o síntoma.

Los signos convencionales, que son los más hay, significan lo que las personas hemos convenido que signifiquen.

Por ejemplo, todos sabemos que cuando vemos una luz roja en un semáforo quiere decir que nos tenemos que detener. Si vemos la luz verde, quiere decir que podemos pasar... sin embargo, ¿quiere eso decir que el color rojo significa detenerse y el verde, paso libre? No sería del todo cierto, ya que el color rojo puede significar y comunicarnos otros conceptos (pasión, sangre, alerta, martirio), e, igualmente, el color verde puede evocar naturaleza, ecologismo, esperanza... El hecho es que si vemos los dos colores ubicados dentro de un semáforo no les daremos un significado de pasión ni de esperanza, pues así nos lo enseñaron, así lo hemos aprendido y responderemos de la manera indicada en función del contexto.

La función de un símbolo es muy parecida a la de un signo, y muchas veces ambas palabras se usan para designar lo mismo. En realidad, el símbolo es un signo que no sólo informa de un significado, sino que además evoca valores y sentimientos, representando algo más que lo meramente físico, ideas abstractas de una manera metafórica o alegórica que remite a otra realidad inmaterial.

La palabra procede del griego y significa “mitad de”, es decir, una mitad que hace reconocible y fiable a otra, siendo lo fundamental del símbolo la esquematización de los rasgos constitutivos básicos de aquello a lo que hacen referencia estando insertos en una cultura por lo que es posible que una persona que pertenece a un sistema cultural diferente no los entienda.

Y puede revestirse de un valor simbólico cualquer objeto u elemento natural (piedras, metales, árboles, frutos, animales, fuentes, ríos y océanos, montes y valles, plantas, fuego, rayo, etc.) o abstracto (forma geométrica, número, ritmo, idea, etc.).


Referencias bibliográficas:

- Alba Ferrer Franquesa y David Gómez Fontanills: “Imagen y comunicación visual”. Barcelona : FUOC, 2015.

- Umberto Eco: “Tratado de semiótica general”. Barcelona, Lumen, 1988.


 

    EXPOSICIÓN DE LA UNIDAD 4

  • Capítulo 1
    Una sociedad llena de signos y símbolos para comunicarnos
  • Capítulo 2
    Símbolos que nos remiten a Dios y nos identifican como cristianos
  • Capítulo 3
    Los símbolos cofrades, una memoria viva y espiritual
  • Capítulo 4
    Nuestros símbolos, manifestación de identidad y coherencia de vida
  • Capítulo 5
    Los atributos, símbolos al servicio de la evangelización