Pregunta clave

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¿Por qué las procesiones nos emocionan tanto?

Seguramente para cada uno de los cofrades la emoción en las procesiones es muy diferente, pero todos partimos de una base muy similar, la que se produce cuando la preparamos: vestir a nuestras imágenes, preparar las carrozas, engalanar los atributos… en definitiva mimar cada uno de los detalles que la componen.

Pero cuando tenemos que cubrir nuestro rostro con la tela del capirote o del tercerol,  ahí es cuando vienen las emociones fuertes. Recordar a personas que ya no están entre nosotros, realizar una promesa a Dios, dar las gracias por superar una enfermedad o pedir para que no haya tantas injusticias en el mundo.

Como cofrade, ¿te ves reflejado en estas emociones? Nos gustaría que compartieras con nosotros tus experiencias, ¿qué sentimiento se mueve en ti en cada procesión?.

    APORTACIONES

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  • Momento de recogimiento, oración, agradecimiento, dar gracias y sentimientos que fluyen (en memoria a familiares y amigos). Satisfacción al poder procesionar un año más.

  • En cada procesión, es un momento de recogimiento, de oración, de pararme a pensar, de pedir ayuda, de ofrecerle mi sacrificio, de darle las gracias por su ayuda en cada momento de mi vida. Los momentos antes de salir, el momento que se abren las puertas, para mi es un nuevo comienzo.

  • A pesar de los años transcurridos de la primera pasión, los sentimientos de traición, negación, abandono y lavarse las manos, tan actuales en el siglo XXI, hace que la procesión junto a los que con devoción le acompañamos actualmente, tenga el mismo significado que la primera vez. Cuando me coloco en mi puesto (sea el que sea), me bajo el antifaz del capirote y se abre las puertas de San Felipe, mientras tocan los los instrumentos; cada paso que damos en la calle, es igual y al mismo tiempo diferente; estan mezclados todos los sentimientos y sobre todo, cuando nos acompañan nuestros familiares y hermanos en nuestra Cruz Inmemoriam. Seguro que en todos los momentos de nuestra vida (tanto faciles, como difíciles), Él nos ayuda.

  • En cada procesión siento un torrente de emociones, melancolía, tristeza, ilusión, devoción, una mezcla de sentimientos por lo que representa (el sacrificio de Jesucristo y el sufrimiento de sus seres queridos al verlo asi). Me encanta ver a la gente unida en esos dias, y es a la vez un bello homenaje a nuestro Salvador.

  • En cada procesión trato de reencontrarme (espiritualmente) con los hermanos que ya no están, especialmente con aquellos con los que empecé el camino en la Cofradía y que ahora recordamos en la Cruz In Memoriam. Recuerdo también mi niñez, esa emoción incontenible que suponía ponerme el capirote y procuro siempre que, al menos durante el tiempo que dura la procesión, la ilusión (muchas veces perdida) me invada volviendo a ver todo con los ojos de aquel niño que, por encima de cualquier otra cosa en este mundo, deseaba que llegara la Semana Santa.

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