MENÚ

Palabras del Hermano Consiliario

Hace no mucho tiempo, el Arzobispo Emérito de Zaragoza, Monseñor Manuel Ureña, se dirigia así a todos los miembros de las cofradías y hermandades zaragozanas: «no son los consiliarios una mera figura decorativa en nuestras procesiones, sino auténticos animadores de la vida cristiana entre vosotros. Ello les exige una entusiasta dedicación a vosotros y os pide una especial apertura a lo mucho que os puede ofrecer». Siendo tan relevante el poder contar con su colaboración, desde nuestra web abrimos una ventana a las sugerencias que nos propone para emprender el camino que nos debe volver a Dios, de volver a los hermanos.

Queridos hermanos:

Una vez más nos acercamos a la Semana Santa, y a pesar de tantas cosas que llevamos en la cabeza (trabajo, preocupaciones, prisas….) Dios nos sale al encuentro y nos anuncia la posibilidad de volver a Él con el corazón. A quitar la importancia a las cosas que no la tienen y dársela a lo realmente importante.

El Papa como todos los años en su mensaje a la Cuaresma, nos recuerda esta frase de Mateo «al crecer la maldad, se enfriara el amor en la mayoría». Estamos en el monte de los olivos, Jerusalén la ciudad santa. Jesús nos avisa de los falsos profetas que engañaran a mucha gente hasta apagar el amor en los corazones.

Vivimos en una sociedad de falsos profetas: políticos corruptos, ilusionistas que nos venden que la felicidad está en el dinero, en tener una imagen joven y bella, y en realidad convierten a las personas en esclavos, del materialismo, del placer, y del cuerpo.  Nos quitan la libertad, la dignidad y la capacidad de amar, haciendo una sociedad egoísta e inmadura.

Dante, en la "Divina Comedia", en su descripción del infierno se imagina al demonio, no con calderas humeantes, sino sentado en un trono de hielo, su morada es el hielo del amor extinguido. Lo que apaga el amor es el ansia del dinero, del placer, la violencia, el lavarnos las manos ante el sufrimiento de los demás, que es la negación de Dios.

Para eso necesitamos este tiempo de gracia, para “calentar el corazón”, para volver amar a la manera de Dios. Son días de mucho trabajo y estrés, ensayos, preparación, montajes, hacer listas, papeleo…. Pero también son días de encuentro, de cordialidad, de volver a ver a los hermanos que hace mucho que no vemos, interesarnos por ellos, perdonar ofensas pasadas muy frecuentes dentro de las cofradías. Días de calentar el corazón.

Aprovechemos esta oportunidad que Dios nos da de volver a Él, de volver a los hermanos. Que la Pascua del Señor transforme nuestros corazones, apague la maldad y aumente el amor en todos nosotros.

 

Rvdo. D. Sergio Blanco Izar
Consiliario de la Cofradía