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Fotografía principal: interpretación de la marcha “Sacar el paso” en el momento en el que “Jesús de la Humillación” inicia su salida procesional desde la Parroquia de San Felipe (fotografía de Pedro Lobera). Fotografías secundarias: diferentes momentos en los que la Sección de Instrumentos interpreta marchas durante nuestras salidas procesionales (fotografías de David Beneded).

Al igual que en otros muchos aspectos de nuestra Cofradía, la Sección de Instrumentos recoge, en sus inicios, la herencia de la Real Cofradía del Stmo. Rosario de Ntra. Sra. del Pilar, cuyo repertorio de marchas estaba claramente influenciado por los sonidos del Bajo Aragón que la Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista introdujera, a su vez, en la Semana Santa de Zaragoza.

Tras incorporar el tambor en su primera salida procesional [1] por iniciativa de su fundador, Mosén Francisco Izquierdo Molins (natural de Torrecilla de Alcañiz), la Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista crea en el año 1941 una sección propia de tambores con el firme propósito de que las marchas a interpretar no quedaran exclusivamente limitadas a las rutinarias utilizadas en la época por el Ejército para acompasar el paso lento de los soldados, sino que su repertorio quedase ampliado con la inclusión de algunos de los toques más populares de la comarca altoturolense del Bajo Aragón.

Para ello, el entonces Delegado de Tambores de la citada cofradía, Mariano Biu Aina, quién a su vez era fundador de uno de los más prestigiosos establecimientos instrumentales de nuestra ciudad, solicitó la colaboración de José Alejos Salvo, más conocido como “el Pepinero de Alcañiz” [2] (que se encontraba realizando el servicio militar en Zaragoza) para que se encargara de enseñar a tocar el tambor a estos pioneros cofrades. Toques sencillos rítmicamente y preparados para ser ejecutados de forma repetitiva, enriquecidos posteriormente (gracias a la posterior aportación del timbal y del bombo) con sorprendentes matices en forma de contragolpes y de contestaciones entre grupos, que conformaron la base sonora en los comienzos de las nuevas secciones instrumentales fundadas en las cofradías y hermandades zaragozanas durante las décadas de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.

Un estilo, que constituye gran parte de la esencia del sonido cofrade zaragozano, embebido por la “Sección de Jóvenes” de la Real Cofradía del Stmo. Rosario de Ntra Sra. del Pilar [3] y, consecuentemente años después, por la actual Sección de Instrumentos de nuestra Cofradía, mediante la interpretación de las marchas “La Gitana”, “Misterios”, “Lágrimas” o la que es, probablemente, la más representativa del género, la “Palillera”, cuyo origen se remonta al mismo Mosén Vicente Allanegui y Lausarreta, el gran promotor en Calanda del uso del tambor durante la Semana Santa, y en cuya conocidísima interpretación se entremezcla el redoble con el batir las baquetas. [4]

Otra notable influencia en las marchas de nuestra Sección la podemos hallar en los postulados de la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores. Marchas como la “Lenta” o la “Lenta rápida” que, aún encontrándose en desuso actualmente dentro del repertorio de nuestra Sección, evocan el estilo inconfundible instituido por Eduardo Morata Rodríguez [5] para la hermandad del Miércoles Santo, gestadas en ritmos pausados de cuatro compases propios de las bandas de tambores y cornetas, en donde siempre se marca el paso y en el que cobran especial protagonismo los “repiqueteos” continuos de los “redobladores”.

Finalmente, también debemos incluir entre esas influencias a la siempre emprendedora (como en tantos aspectos) Cofradía del Señor Atado a la Columna pionera, en este caso, en la interpretación de marchas vanguardistas, menos monótonas, con multiplicidad de tonos y voces, de ejecución en el tiempo mucho más prolongada y cuyas fuentes de inspiración excedían lo tradicional. Su afamada “Escocesa” no sólo supuso una revolución en las marchas de exhibición o de “concurso” sino también un nuevo motor para la composición de nuevas marchas procesionales, al potenciar la apertura a nuevos sonidos procedentes de melodías de cualquier género musical susceptibles de ser interpretadas con instrumentos de percusión.

Será a partir de 1993, una vez asentada la fundación de nuestra Cofradía, cuando el repertorio de nuestra Sección de Instrumentos comienza a adquirir un estilo propio en donde impera la sobriedad, intercalando marchas de corte tradicional con otras más modernas y con ritmos más actuales. Así nace lo que podíamos denominar “sonido Humillación” con el que su “alma mater”, Juan Ramón Giménez León, ha sabido impregnar nuestras procesiones de sones originales e innovadores, fruto de sus vastos conocimientos como profesor de música.

En cada una de nuestras procesiones los tambores, bombos, timbales y cornetas interpretan una serie de marchas desgarradas, nacidas del corazón, fruto de la común-unión de una Sección que transforma las voluntades individuales en una única, estremecedora y emocionante. Marchas, cuyo nombre y motivación roza la imaginación más desbordada y que, pese a no estar reflejadas en pentagrama, no olvidan la relevancia del ritmo, el compás o el tono, conscientes de que no somos “tamborreros” que hacen ruido sino “orantes” que expresan sentimiento y devoción lo que supone, como en la más bella de las oraciones, ofrecer a Dios lo mejor de nosotros mismos.

A continuación, describimos cada una de las marchas que, actualmente, interpreta la Sección de Instrumentos en sus salidas procesionales:

“Redoble de Honor”: también conocido como “redoble final”, es uno de los toques más antiguos y, a la vez, más utilizados a lo largo de los años en la Semana Santa de Zaragoza. Consiste únicamente en un continuo redoble de los tambores, que puede ir subiendo en ritmo e intensidad, acompañado en contrapunto por los instrumentos de maza. Es interpretado en distintos momentos como la salida y cierre de los pasos, rendir honores ante el paso de otra cofradía o como preámbulo y anuncio de una predicación o acto dentro de la procesión- En muchas secciones instrumentales, como la nuestra, su interpretación está en manifiesta decadencia y su ejecución ha pasado a ser ocasional, al crearse nuevas marchas específicas para cada uno de los instantes citados.

“La Gitana”: conservada del repertorio de la etapa perteneciente a la Real Cofradía del Stmo. Rosario. Se trata de una marcha rápida, cuyas dos primeras partes fueron adaptadas de una tradicional marcha del Bajo Aragón, agregándose una tercera parte propia compuesta por Juan Ramón Giménez. En el año 2009 fue reajustada a un ritmo aún más trepidante, al encuadrarse dentro del acto central de la “Procesión de la Amargura”. Aunque, sin duda, el punto más álgido alcanzado en su ejecución se produjo durante el cierre en la Iglesia de San Cayetano del Pregón de la Semana Santa 2011 organizado por nuestra Cofradía.

“Misterios”: la otra marcha tradicional, basada en contragolpes y procedente del Bajo Aragón, que fuera utilizada en la Real Cofradía del Stmo. Rosario y que aún perdura en nuestro repertorio.

“Farmacia de Guardia”: primera marcha compuesta expresamente para la Cofradía Jesús de la Humillación en 1993. Su autor, Juan Ramón Giménez, la estructuró en cinco partes, inspirándose la cuarta de ellas en la sintonía que Bernardo Bonezzi creara para la famosa serie de televisión que le da título.


“Zaragoza”: la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz conjuntamente con miembros de las distintas cofradías zaragozanas impulsan en 1992 la creación de una marcha que fuese representativa de la Semana Santa zaragozana y que pudiera ser incorporada en todas las procesiones de la ciudad. Tras su presentación en el “XVII Concurso de Tambores de Zaragoza” celebrado en la Plaza del Pilar bajo la organización de la Cofradía de Jesús Camino del Calvario, quedó incorporada al repertorio del grupo de instrumentos del Pregón y, poco a poco, fue incluyéndose en cada sección de instrumentos. Nuestra Sección tocó por vez primera esta marcha el Domingo de Ramos de 1993.


“Canon”: en 1994 es estrenada esta marcha en donde su autor, Juan Ramón Giménez, pone de manifiesto sus conocimientos musicales. Compuesta de una única parte con entradas sucesivas en forma de canon musical, los tambores y bombos se dividen en dos grupos a los que se les une el grupo de timbales, interpretando cada uno de ellos una voz. La primera de ellas, conocida técnicamente como “propuesta” o “antecedente” interpreta la pieza, seguida a distancia de ciertos compases e, incluso, con distintas tonalidades, el resto de voces, denominados “respuesta” o “consecuente”.

“Calcetines”: compuesta por Juan Ramón Giménez, en el mismo año que la anterior, divide en dos grupos a tambores y bombos y timbales. Su curioso nombre esta derivado de un hecho acontecido en la Cofradía ese año 1994 al aprobarse, en Capítulo General, la sustitución del color de los calcetines que conformaban el hábito penitencial, pasando de color blanco a negro.


“Swing”: Juan Ramón Giménez compone en 1995 una nueva marcha estructurada en cinco partes y en la que tambores y bombos vuelven a dividirse en dos grupos. Inicialmente, su conveniencia fue cuestionada por la propia Cofradía ya que suponía la incorporación de ritmos muy sincopados y con una rítmica casi propia de swing o incluso jazz. Sin embargo, la gran acogida general hizo que rápidamente se consolidara como nuestra marcha más característica. Tal es así, que es la primera que se interpreta cada año en nuestras procesiones, en el momento que la procesión llega a la calle Alfonso I desde la Parroquia de San Felipe, llegando formar parte del disco “Sonidos de la Semana Santa de Zaragoza” editado por la Junta Coordinadora de Cofradías.


“San Roque”: Juan Ramón Giménez compone en 1996 una marcha lenta complementada por intensos e improvisados redobles que, en los silencios, realiza el jefe de tambores de la Sección. Actualmente es interpretada en momentos en los que la Sección debe reordenarse, como la llegada en los retornos procesionales a la Plaza de San Felipe o, fundamentalmente, en la noche del Miércoles Santo durante el acceso procesional para la celebración del “Acto de la Amargura” en la Plaza de San Roque. Desde entonces, y en honor a la misma, la marcha fue “rebautizada” con el nombre de “San Roque”.

“Sábado”: Siguiendo la impronta de incorporar un toque en la Sección cada año, en 1997, Juan Ramón Giménez crea esta nueva marcha en que la que los tambores vuelven a dividirse en dos grupos, ejecutándola bombos y timbales en ostinato continuo en parte primera y contragolpe en la segunda parte, lo que los convierten en los principales protagonistas de la misma, en un guiño al sonido característico de la década de los sesenta de la Cofradía de Ntra. Sra. de La Piedad. Fue “bautizada” con este nombre al ser el año de su estreno el último en el que la Cofradía procesionó en la tarde del Sábado Santo.

“Sacar el paso”: En 1998, Juan Ramón Giménez compone una marcha para cumplir con la función de acompañar las entradas y salidas de los pasos. Una marcha, más vibrante, que consta de dos partes cortas que se repiten sucesivamente hasta el momento en el que el paso correspondiente completa su salida o entrada de la Parroquia de San Felipe. Para ello, se inspiró en el tema “Main Title” que el compositor estadounidense Brad Fiedel creara como obertura de la banda sonora de la película “Terminator 2. El Juicio Final”. Todo un clásico del “séptimo arte” con aire apocalíptico adaptado al mundo cofrade.

“Pantera Rosa”: marcha compuesta por Juan Ramón Giménez en 1999, en donde los tambores y bombos vuelven a dividirse en dos grupos, constando de cinco rápidas partes inspiradas, como se puede deducir del nombre que adquirió la marcha, en la banda sonora de la serie televisiva de dibujos animados.


“Chan chan”: En 2001, se incorpora esta marcha que se estructura con la forma habitual de las composiciones de Juan Ramón Giménez, es decir, en cinco partes ejecutadas por dos grupos de tambores y bombos. Toma su nombre del sonido de su primer compás y parte de la rítmica está extraída de la canción “Como yo te amo” del prestigioso Manuel Alejandro y popularizada por los cantantes Raphael y Rocío Jurado. Otra de las partes se inspira en un popular canon infantil.


“Aquino”: Tras un periodo “sabático”, en cuanto a incorporaciones de nuevas marchas, en 2006 vuelve Juan Ramón Giménez a la composición con esta marcha inspirada en la sintonía de otra famosa serie televisiva, “Aquí no hay quien viva” (de la que deriva su nombre, nada que ver con el famoso santo autor de la “Suma Teológica”)  con reminiscencias de un tema del puertorriqueño Chayanne. Se estructura, siguiendo el modelo de las anteriores, en cinco partes en las que la Sección vuelve a dividirse en dos grupos.


“Gaucho”: Estrenada durante la salida del paso de “María Santísima de la Amargura” el Miércoles Santo de 2011, esta marcha tiene un sonido característicamente fresco, transmitido por sus jóvenes compositores, el entonces Hermano Delegado de la Sección, Alejandro Combalía, y su colaborador, Carlos Mangas. Consta de una parte que se repite sucesivamente y que va “crescendo” a medida que el paso va completando su salida.

“Los Miserables”: La última de las marchas incorporadas al repertorio de la Sección es la adaptación de la marcha compuesta por nuestra Cofradía para el acto central del Pregón del año 2011 que tuvimos el honor de organizar y en la que intervenían tambores, matracas y carracas, instrumentos estos últimos que eran suplidos en los ensayos previos con unas castañuelas para comprobar el resultado aproximado. Retomada en 2013, modificando definitivamente el sonido de las matracas y carracas con cajas chinas e introduciendo dos partes más inspiradas en la banda sonora del musical y la película "los miserables". Título que, tras votación entre los componentes de la Sección, es el que le da nombre.

Notas de Referencia:

[1] Como indica Mariano Rabadán Pina en su libro “Cincuenta Años de Tambor en la ciudad de Zaragoza” (Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista, 1996 – pág. 189) en esta primera procesión en la mañana de Viernes Santo del 22 de marzo de 1940 participó una banda de tambores y una corneta del Regimiento de Infantería nº 52, a la sazón de guarnición en Zaragoza, vestidos de tercerol negro, formados de tres en fondo al principio de la comitiva y tocando marchas castrenses.

[2] José Alejos Salvo, popularmente conocido como “el Pepinero” (al ser ese su oficio en el campo), está considerado como el mejor tamborilero que haya dado Alcañiz, además de ser también uno de los mayores y más innovadores constructores de tambores. Maestro de maestros, su labor con el tambor traspasó fronteras al formar junto a Noel Vallés el dúo “Los dulzaineros de Alcañiz”. Tal es la fama y prestigio alcanzado en su tierra, que la gigantesca escultura del “Monumento al Tambor” que realizara José Gonzalvo en 1968, y que posiblemente sea el monumento más emblemático de la “Ruta del Tambor y el Bombo”, está inspirado en su figura.

[3] Si como ya hemos indicado la influencia de las marchas interpretadas por la Cofradía de la Siete Palabras fue dominante en los inicios de las nuevas secciones instrumentales, en el caso de la Sección de Jóvenes de la Real Cofradía del Stmo. Rosario de Ntra. Sra. del Pilar es aún mucho más evidente, ya que como es conocido, el gran núcleo de sus miembros fundadores pertenecían a la Cofradía del Viernes Santo.

[4] En recuerdo del sacerdote, músico, poeta, médico, erudito e historiador calandino Mosén Vicente Allanegui, cada Sábado Santo a las dos de la tarde los tamborileros de Calanda concluyen sus redobles, iniciados con el “romper de la hora” del mediodía del día anterior, con la interpretación de la marcha “Palillera”, que el propio Allanegui compusiera junto a otros maestros tamboriles en los años cuarenta del siglo pasado.

[5] Como señala Jorge Gracia Pastor en su artículo “Cincuenta años marcando el paso. Señas de identidad de la Sección de Tambores de la Dolorosa”, Eduardo Morata fue Jefe de la Sección de Tambores de la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores desde la primera salida procesional de la sección en 1958 hasta 1983, siendo autor de algunas de las marchas más representativas de la Hermandad como las “Siete Marchas”, “la Sevillana” y, fundamentalmente, “la Lenta cortada”. A su dilatada trayectoria en la “Dolorosa”, reconocida con el nombramiento como Director Honorario de la Sección e Insignia de Oro de la Hermandad, hay que añadir su relevante participación, junto a José Antonio Simón y José Luís Martínez, en la fundación en 1984 del llamado “Piquete de Honor de la Junta Coordinadora de Cofradías”.
 

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Fotografía principal: interpretación de la marcha “Sacar el paso” en el momento en el que “Jesús de la Humillación” inicia su salida procesional desde la Parroquia de San Felipe (fotografía de Pedro Lobera). Fotografías secundarias: diferentes momentos en los que la Sección de Instrumentos interpreta marchas durante nuestras salidas procesionales (fotografías de David Beneded).