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ACTO DEL SANTO SEPULCRO - Fotografía principal: montaje del “Sepulcro” de la Hermandad de la Sangre de Cristo en la Iglesia de San Cayetano durante el Sábado Santo de 2017 con el "Santo Cristo de la Cama" velado por la "Virgen de los Dolores" que tallara Antonio Palao y las tres Marías, cedidas y caracterizadas para la ocasión por algunos de los principales vestidores de la Semana Santa de Zaragoza (fotografía de David Beneded). Fotografías secundarias: distintos momentos de la participación de nuestra Cofradía en el “Acto del Sepulcro” (fotografías de David Beneded).

La Muy Ilustre, Antiquísima y Real Hermandad de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y Madre de Dios de Misericordia realiza durante toda la jornada del Sábado Santo, su “Santo Sepulcro” en la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal, consistente en la exposición en su sepulcro del “Cristo de la Cama” de forma ininterrumpida hasta el momento en el que se dio inicio la procesión de la Vigilia Pascual. Un acto en el que, tras recibir la pertinente invitación de la Hermandad, participa la Cofradía haciendo del Sábado Santo un día especialmente intenso.

Desde que en 1997 fuera suprimida la procesión que la Cofradía efectuaba en la tarde del Sábado Santo para acompañar a María en su amargura por la muerte de su Hijo (y trasladada su denominación de “Procesión de la Amargura” a la que se realizaba en la noche del Miércoles Santo), la actividad de la Cofradía durante el Sábado Santo se limitaba a recoger los pasos y atributos, preparar a nuestros Titulares para su culto ordinario en la Parroquia de San Felipe y esperar el momento para la gran celebración de nuestra fe, la Vigilia Pascual.

Sin embargo, desde la Semana Santa de 2011, y gracias a la invitación de la Hermandad de la Sangre de Cristo, hemos podido participar intensamente en una jornada de oración y reflexión esperanzada ante el Sepulcro del Señor que, en pocas horas, vencerá a la muerte.

El Sábado Santo en la tradición eclesial.

El Sábado Santo es un día podríamos llamarlo “alitúrgico”, puesto que hasta la noche con la Vigilia Pascual no hay ningún tipo de celebración litúrgica, excepto el oficio divino. Callan las campanas y los instrumentos musicales. Es día de profundizar, para contemplar. El altar está despojado. El sagrario abierto y vacío. La cruz sigue entronizada desde el Viernes Santo.

La comunidad cristiana contempla a Jesús en el sepulcro, en su silencio, en su dolor. Es el día del silencio: calla y ora. Ya sabe que resucitará, pero mientras tanto toma muy en serio el sepulcro de su Esposo.

Es con el Concilio Vaticano II, a través de la promulgación por Pablo VI de la Carta Apostólica "Mysterii Paschalis" en la que se aprueban las Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el nuevo Calendario Romano General, cuando el “Sábado Santo hasta la Vigilia Pascual” queda integrado dentro del Triduo Sacro y toma su significado actual [1].

En 1988, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos a través de la circular “La preparación y celebración de las fiestas pascuales” regula las normas litúrgicas con las que se rige este día: “Durante el Sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su resurrección. Se recomienda con insistencia la celebración del Oficio de Lectura y de las Laudes con participación del pueblo. Cuando esto no sea posible, prepárese una celebración de la Palabra o un ejercicio piadoso que corresponda al misterio de este día. Pueden ser expuestas en la iglesia a la veneración de los fieles la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro, o descendiendo a los infiernos, ya que ilustran el misterio del Sábado santo, así como la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores de los fieles. Hoy la Iglesia se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa. La sagrada Comunión puede darse solamente como viático. No se conceda celebrar el matrimonio, ni administrar otros sacramentos, fuera de la Penitencia y la Unción de los enfermos.” [2]

Más adelante, la propia Congregación en el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia recalca la importancia que los fieles cristianos deben otorgar al Sábado Santo, añadiendo como recomendación para la piedad popular la celebración de la “Hora de la Madre”:  “En María, conforme a la enseñanza de la tradición, está como concentrado todo el cuerpo de la Iglesia: ella es la "credentium collectio universa". Por esto la Virgen María, que permanece junto al sepulcro de su Hijo, tal como la representa la tradición eclesial, es imagen de la Iglesia Virgen que vela junto a la tumba de su Esposo, en espera de celebrar su Resurrección. En esta intuición de la relación entre María y la Iglesia se inspira el ejercicio de piedad de la  Hora de la Madre: mientras el cuerpo del Hijo reposa en el sepulcro y su alma desciende a los infiernos para anunciar a sus antepasados la inminente liberación de la región de las tinieblas, la Virgen, anticipando y representando a la Iglesia, espera llena de fe la victoria del Hijo sobre la muerte.” [3]

El acto del “Santo Sepulcro” de la Hermandad de la Sangre de Cristo.

El Sábado Santo, 23 de abril de 2011, la Hermandad de la Sangre de Cristo recuperó el acto del Santo Sepulcro, acto que venía realizando hasta 1964 en la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal. En el mismo, el “Santísimo Cristo de la Cama”, estuvo velado en todo momento por los Hermanos Receptores de la Hermandad, la Guardia Romana así como por hermanos de cada una de las cofradías, hermandades, congregaciones y asociaciones culturales de la Semana Santa de Zaragoza, quienes además celebraron unas breves paraliturgias de unos quince minutos cada una a lo largo de toda la jornada.

Además, fue expuesta en uno de los lados de la “Cama”, la imagen bajo la advocación de la Virgen de los Dolores propiedad de la Hermandad, quien encargó su realización en 1855 al escultor murciano Antonio Palao Marco.

Esta imagen, que a diferencia de la mayoría de obras de esta advocación está tallada y policromada en su totalidad y que bendecida en la Iglesia de San Cayetano el 15 de marzo de 1856 por el Arzobispo de Zaragoza, don Manuel María Gómez de las Rivas, procesionó en el Santo Entierro desde 1856 hasta 1948. Primero, ocupó el puesto en el orden procesional tras el cortejo fúnebre presidido por el Cristo de la Cama, más concretamente tras el palio y el clero del Pilar: “A continuación, María Santísima de los Dolores en su amarguísima soledad: acompañan veinte y cuatro niñas vestidas con uniformidad, simbolizando la inocencia. Siguen las imágenes de San Juan, Santa María Magdalena y San Pedro. Desde la imagen de Nuestra Señora de los Dolores hasta de San Pedro, acompañan con luces las hermanas y devotas en bastante número, unas con túnicas negras y otras sin ella.” [4]. Esta ubicación en el cortejo procesional se mantendría, con pequeñas variaciones como la incorporación de la Congregación de Esclavas junto a sus estandartes de los dolores [5] hasta la primera procesión organizada tras la reforma de 1913 bajo el proyecto de Mariano Oliver Aznar y José Nasarre Garrafa, donde su posición varía en diversos años, situándose en el orden antes del Cristo de la Cama y en otras ocasiones, volviendo otra vez detrás.

Desde 1938 hasta 1949, año en el que ya procesionaría la actual “Dolorosa” de Manuel José Calero Arquellada, la imagen fue cedida a la Hermandad de la Sangre de Cristo para ser portada por la Hermandad de San Joaquín y de Nuestra Señora de los Dolores, considerándose como su “imagen titular” y participando, consecuentemente en las procesiones de la Hermandad tanto en la noche del Miércoles Santo como en la del Santo Entierro.

Sin embargo, no sería esa la última vez que procesionaría la imagen por las calles zaragozanas, ya que en 1987 de nuevo la Hermandad de San Joaquín y de Nuestra Señora de los Dolores va a incorporarla en su denominada “Procesión de la Soledad” que la citada Hermandad organiza desde 1984 en la madrugada del Sábado Santo, precisamente tras la conclusión del Santo Entierro. De este modo, la imagen fue portada a hombros en una peana hasta 1994, cuando debido a su delicado estado de conservación, la Hermandad de San Joaquín tuvo que volver a “sacar a las calles” a su Dolorosa titular hasta que en 2003 fue ya adquirida la actual imagen de “Nuestra Señora de la Soledad” obra de Rafael Valero Ochoa Fernández [6].

Acto celebrado por nuestra Cofradía el Sábado Santo,  15 de abril de 2017.

INTRODUCCIÓN DEL HERMANO MAYOR

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. AMÉN

En esta mañana del Sábado Santo, los hermanos de la Cofradía Jesús de la Humillación, María Santísima de la Amargura y San Felipe y Santiago el Menor venimos al Santo Sepulcro de la Hermandad de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo para, junto a toda la Iglesia, permanecer en vela esperando la victoria de Cristo sobre la muerte.

La misión de los cofrades es clara: como apóstoles, como discípulos de Cristo, tenemos que anunciar el Evangelio; y, además, hemos de anunciarlo haciendo el bien, ayudando al prójimo. Se trata de evangelizar y auxiliar a quien lo necesite en toda ocasión y de hacerlo sin esperar recibir absolutamente nada a cambio.

Los cofrades debemos anunciar a Jesucristo, sin complejos, sin avergonzarnos de la "Buena Noticia" que es “fuerza de salvación para el que cree”. Todos hemos de proclamar que Jesucristo y su mensaje no han perdido actualidad para el hombre moderno. Todos hemos de mostrar que el su mensaje de amor no entra en colisión con los legítimos avances de la ciencia ni con los anhelos más hondos del ser humano. ¡No tengamos miedo! ¡Vayamos y anunciemos el Evangelio!.

Id y anunciad el Evangelio... porque nadie debe quedar sin escucharlo.
Id y anunciad el Evangelio... porque a nadie se le puede negar este tesoro.
Id y anunciad el Evangelio... porque si gratis lo has recibido, gratis lo debes dar.
Id y anunciad el Evangelio... porque sus palabras son palabras de vida.?
Id y anunciad el Evangelio... porque Dios te habla a través de la Palabra.
Id y anunciad el Evangelio... porque nunca se debe ocultar.
Id y anunciad el Evangelio... porque lo que es bueno para ti, con otros lo tienes que compartir.
Id y anunciad el Evangelio... porque Dios te necesita.
Id y anunciad el evangelio... y Cristo estará contigo hasta el final de los tiempos. Porque sin Él no puedes hacer nada; porque de Él te vendrá la fuerza para anunciarlo; porque tú solo no eres nada, pero con Él lo eres todo.

PETICIONES

Por la Iglesia, para que siempre sea imagen de la misericordia y el amor del Padre y acoja y consuele a todos los que sufren. Roguemos al Señor.

Por todos los que sufren por cualquier motivo, los que se sienten solos, los que están lejos de sus hogares, para que encuentren en Dios el consuelo y la esperanza. Roguemos al Señor.

Por los que no creen o no conocen a Cristo, para que a través de nuestro testimonio puedan conocer la Buena Noticia del Evangelio. Roguemos al Señor.

Por los cristianos perseguidos y asesinados, especialmente recordamos a los Mártires del Domingo de Ramos en Egipto, para que su testimonio sea para nosotros motivo de compromiso y entrega. Roguemos al Señor.

Por todas las víctimas de la violencia, la guerra, el terrorismo, para que sus vidas sirvan para construir un mundo más justo donde reine la paz y la justicia. Roguemos al Señor.

Notas de Referencia:

[1] Carta Apostólica "Mysterii Paschalis" de 14 de febrero de 1969, nº 20.

[2] “La preparación y celebración de las fiestas pascuales”. Carta circular dada en la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos  de 16 de enero de 1988, nº 73-77.

[3] “Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia”. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Vaticano, 2002. nº 146-147.

[4] “Guía de Zaragoza: ó sea breve noticia de las antigüedades, establecimientos públicos, oficinas y edificios que contiene”. Imp. y lib. de Vicente Andrés, 1860. Página 342.

[5] "Orden y Explicación de la Procesión del Santo Entierro que celebra en la tarde de viernes santo la M.I.A. y R. Hermandad de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y Madre de Dios de Misericordia: establecida en la Real Capilla de Santa Isabel (vulgo San Cayetano) de esta ciudad, precedido de una breve reseña del objeto de la misma Real Hermandad". Zaragoza, Tipografía de Zacarías R. Prieto, 1881. Página 30.

[6] Gracia Pastor, Jorge: “Veinte años de Soledad (1984-2003)” (Redobles nº 6, marzo 2003).

 

Licencia Creative Commons El texto "Acto del Santo Sepulcro" creado por David Beneded Blázquez para www.jesusdelahumillacion.org, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 3.0 España. Zaragoza, 2011-2017.

Fotografía principal: montaje del “Sepulcro” de la Hermandad de la Sangre de Cristo en la Iglesia de San Cayetano durante el Sábado Santo de 2017 con el "Santo Cristo de la Cama" velado por la "Virgen de los Dolores" que tallara Antonio Palao y las tres Marías, cedidas y caracterizadas para la ocasión por algunos de los principales vestidores de la Semana Santa de Zaragoza (fotografía de David Beneded). Fotografías secundarias: distintos momentos de la participación de nuestra Cofradía en el “Acto del Sepulcro” (fotografías de David Beneded).